Loma Verde — El pueblo que se nombró por sus pastos y todavía los conserva

Loma Verde — El pueblo que se nombró por sus pastos y todavía los conserva

Después de Gobernador Udaondo, el día todavía tenía luz y yo todavía tenía ganas.

Así que continué por la Ruta 215 hacia el este y en pocos minutos llegué a Loma Verde, la segunda parada de esa tarde de otoño que había arrancado tan bien.

Son apenas unos kilómetros entre un pueblo y el otro. Pero son mundos distintos.


Qué es Loma Verde y de dónde viene su nombre

Loma Verde es una de las localidades que conforman el partido de General Paz. El 18 de septiembre de 1911, la empresa del Ferrocarril denominó «Loma Verde» a esta estación, que era la parada intermedia del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires para los servicios interurbanos y de carga hacia y desde La Plata, Mira Pampa, Loma Negra y Azul. Su nombre se debe a que su extensa lomada permanecía cubierta de pastos de un verde intenso que conservaban su color la mayor parte del año. municipalidaddegeneralpaz

La localidad se ubica a 26 kilómetros al oeste de Brandsen, comunicada con la Ruta Provincial 215, y cuenta con 657 habitantes según el censo de 2010. Wikipedia

Dicho de otro modo: un pueblo que lleva en su nombre la descripción exacta de lo que uno ve al llegar. La loma, efectivamente, sigue verde.


La zona de la estación: el corazón del pueblo

La antigua Estación de Ferrocarril, situada en la calle Intendente Chiramberro, se ha resignificado en un espacio para la comunidad donde funcionan varios sitios del pueblo: el Jardín de Infantes, la Biblioteca Municipal, la pileta municipal, el Polideportivo y el galpón de la estación que conserva su antigua fachada, donde se practican distintos deportes y se utiliza para diversos eventos. municipalidaddegeneralpaz

Estacion Loma Verde

El galpón de la estación es uno de esos edificios que a mí me generan respeto. Ladrillo a la vista, estructura sólida, ese techo de dos aguas que habla de otra época. No está abandonado ni deteriorado: está en uso, integrado a la vida del pueblo. Eso también es una forma de honrar la historia.


El Pabellón RI Mec 7 “Coronel Conde” y el cañón

Pabellon
Cañon

En el predio hay un detalle que llama la atención: el cartel que identifica al Pabellón RI Mec 7 “Coronel Conde” y, junto a él, un cañón de artillería montado sobre una base de hormigón. El cartelito al pie dice lacónicamente: “Prohibido subirse”.

Es el tipo de objeto que aparece en los pueblos del interior bonaerense como testimonio silencioso de historia militar, sin mayor explicación. Uno lo fotografía, lo mira un momento y sigue caminando, pero algo queda.


El polideportivo y los chicos jugando

Cancha

Lo que más me gustó de este espacio fue lo que encontré al asomarse al polideportivo: un partido de fútbol improvisado entre chicos, con el sol de la tarde pegando desde atrás y el campo abierto como telón de fondo.Hay algo en esa imagen —chicos corriendo en una cancha de pueblo, con el campo infinito detrás y el cielo azul de otoño arriba— que resume bien por qué me gusta recorrer estos lugares.


El mate, la tarta y un perrito muy cariñoso

Y acá viene la parte que más me gustó de la tarde.

Me senté a la sombra de una araucaria con el termo y una porción de tarta de ricota que había llevado. Silencio, otoño tibio, mate amargo.

A los pocos minutos apareció un perro.

Loma Verde

Uno de esos perros de pueblo que no tienen dueño pero tampoco les falta nada. Se acercó sin timidez, se sentó al lado mío y se quedó ahí, mirando hacia el campo como si también estuviera disfrutando la tarde. Compartimos el rato en silencio. Él sin tarta, claro, pero con toda la compañía del mundo.


El camión viejo y el tanque de agua

Caminando un poco más encontré uno de esos rincones que solo aparecen en los pueblos chicos: un camión antiguo completamente oxidado, parado en el pasto desde hace quién sabe cuántos años, con un tanque de ladrillo detrás entre los árboles. No es un museo, no está señalizado. Simplemente está ahí, como parte natural del paisaje.

Hay una belleza particular en los objetos que el tiempo fue dejando atrás sin que nadie los moviera.


Los campos: la razón del nombre

Al final del recorrido, me acerqué al límite entre el pueblo y el campo abierto. Y ahí entendí del todo por qué este lugar se llama como se llama.

Campo Loma Verde

El portón de una estancia abierto hacia el campo. El sol bajando. Dos caballos pastando en silencio. El horizonte completamente plano, los árboles formando líneas en la distancia, el cielo empezando a cambiar de color.

Es exactamente lo que promete el nombre del pueblo.


Un cierre de tarde perfecto

Loma Verde fue el cierre justo para ese domingo de otoño.

Dos pueblos en una tarde, el mate bajo la araucaria con un perro de compañía, los chicos jugando al fútbol, el campo al final de la calle. No hacía falta nada más.

Cada septiembre, vecinos de todo el distrito asisten a las celebraciones para conmemorar la fecha de su fundación, con desfiles de las instituciones locales, desfiles tradicionalistas, shows musicales, espectáculos culturales, patios gastronómicos y ferias de artesanos. municipalidaddegeneralpaz Una razón más para volver en la época correcta.

Hasta la próxima, Diego

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