Chivilcoy — Tradición, pulperías y el deporte nacional en un solo día

Chivilcoy — Tradición, pulperías y el deporte nacional en un solo día

Chivilcoy era uno de esos nombres que tenía pendiente desde hacía tiempo. Una ciudad con fama de tradicional, con historia, con ese aire de pueblo bonaerense que se conserva sin grandes aspavientos. Así que un día me lo propuse: media jornada para conocerla, sin itinerario fijo, dejándome llevar.

Lo que encontré superó las expectativas. Y eso que la visita fue corta.


Dónde queda Chivilcoy y cómo llegar

Chivilcoy es la ciudad cabecera del partido homónimo, ubicada en el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires, sobre la Ruta Nacional 5. Está a aproximadamente 170 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, unas dos horas de viaje cómodo. Es la misma ruta que más adelante lleva a Suipacha y a La Rica, lo que la convierte en un destino muy fácil de encadenar con otros pueblos de la zona, como hice yo en ese viaje de 2019.


La entrada: silos y llanura

Lo primero que uno ve al acercarse a Chivilcoy desde la ruta es lo que define al partido desde siempre: el campo y su infraestructura productiva.

Silos Chivilcoy

Una hilera imponente de silos metálicos se levanta contra el horizonte, rodeada de instalaciones industriales y cintas transportadoras. Es la estampa de la llanura bonaerense en su versión más contemporánea: tierra fértil, producción agrícola, infraestructura de escala. Una postal del interior productivo que a mí siempre me genera respeto.


Las calles del centro: el otoño pintó todo de amarillo

Entré al centro de Chivilcoy y lo primero que me detuvo fue la luz.

Era otoño, y los ginkgos que bordean varias de las calles del centro estaban en su momento más espectacular: amarillos encendidos, casi fosforescentes contra el cielo azul del invierno bonaerense. Las hojas caídas alfombraban las veredas de ese mismo tono dorado. Una de esas escenas que uno para el auto para fotografiar.

ginko

El contraste entre el amarillo brillante de los árboles y el ladrillo oscuro de las casas antiguas es una combinación que Chivilcoy tiene en abundancia. Es un detalle que habla bien del cuidado urbano de la ciudad.


La plaza y la Iglesia Nuestra Señora del Rosario

El corazón de Chivilcoy es su Plaza 25 de Mayo y el edificio que la domina: la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, uno de los templos más imponentes de toda la provincia de Buenos Aires.

Iglesia Nuestra Señora del Rosario

Cuando uno la ve por primera vez desde la plaza, la reacción inevitable es detenerse y mirar hacia arriba. El templo fue proyectado en 1865 por el arquitecto inglés Henry Hunt en sociedad con el alemán Hans Schroeder, y la etapa final estuvo a cargo del arquitecto italiano Carlos Luchini, quien completó las torres y la cúpula entre 1886 y 1900. argentina

Su estilo se encuadra dentro del Neorrenacimiento de vertiente británica, con planta en cruz latina, crucero, cúpula de media naranja, nave central abovedada y alas laterales con arquerías de medio punto. La fachada presenta un pórtico de cuatro columnas de orden corintio con frontón y balaustrada, flanqueado por esbeltas torres octogonales que alcanzan los 51 metros de altura. argentina

Es un edificio que impresiona por su escala y por su elegancia sobria. Declarada Monumento Histórico Nacional, forma parte del centro cívico-religioso de la ciudad junto al Palacio Municipal.


La Avenida de la Tradición: un viaje al pasado

Uno de los recorridos más interesantes de Chivilcoy es la Avenida de la Tradición, que concentra algunos de los lugares más representativos de la historia rural y comercial de la zona. Allí pasé un buen rato recorriendo a pie.

Avenida de la Tradición

Los edificios de esta avenida tienen ese aire de otro tiempo que tanto me gusta: construcciones de ladrillo a la vista, ventanas con rejas de hierro forjado, paredes con la pátina de décadas. Casas que cuentan su historia con solo mirarlas.

Pulpería El Recreo

El Almacén El Recreo fue construido en 1881 por Carlos Rossi, inmigrante genovés, y su esposa María Duhagón, de origen uruguayo, a partir de la donación de un terreno por un vecino italiano. Desde su creación, en su momento pulpería, fue lugar de encuentro para los vecinos del lugar, parada obligatoria para quienes viajaban hacia el oeste de la provincia, albergue y hasta sede de uno de los primeros teléfonos del área rural bonaerense. Wikipedia

Pulperia El Recreo

Por allí circularon personalidades de la política y artistas argentinos en noches de guitarreadas. Se destaca el Doctor Honorio Pueyrredón, que paraba en “El Recreo” en sus viajes a su estancia en Los Toldos. El famoso Circo de los Hermanos Podestá también visitó el lugar cuando interpretó en Chivilcoy su versión de Juan Moreira en abril de 1886. Wikipedia

Hoy funciona como museo y sigue siendo uno de los lugares más auténticos de la ciudad. Su dueño histórico, Carlos “Pampa” Cura, es considerado el máximo referente del tradicionalismo chivilcoyano.

Almacén El Palomar

El Almacén El Palomar es otro de los puntos del Camino de la Tradición de Chivilcoy, ese circuito que une los lugares históricos y tradicionalistas de la ciudad. La construcción de ladrillo con su cartel pintado a mano y las puertas verde oscuro tiene esa estética inconfundible de los viejos almacenes de campo bonaerenses. Junto a El Recreo y El Fogón, forman un conjunto que da una idea muy clara de cómo era la vida en este rincón de la provincia hace cien años.


El Centro Tradicionalista El Fogón: el partido de pato

Acá llegó la parte que más me sorprendió del día.

Siguiendo los carteles llegué al Centro Tradicionalista El Fogón, donde ese día había un evento que no esperaba encontrar: un partido de pato.

Para los que no lo conocen, el pato es nuestro deporte nacional. Es un deporte ecuestre originario de Argentina, practicado por los gauchos desde la época colonial. Originariamente se utilizaba un ave doméstica muerta dentro de una bolsa de cuero con cuatro manijas. Fue prohibido en 1822 por su violencia extrema, y recién en 1938 se reglamentó para convertirlo en deporte organizado. Fue declarado oficialmente Deporte Nacional Argentino en 1953 por decreto del presidente Perón, y reglamentado por ley en 2017. Wikipedia

Hoy se juega con dos equipos de cuatro jinetes cada uno, en un potrero de entre 180 y 220 metros de largo. El objetivo es embocar el “pato” —una pelota de cuero con seis asas— en un aro de un metro de diámetro ubicado a 2,40 metros de altura en cada extremo del campo. El jugador en posesión debe extender el brazo con el pato, permitiendo que el adversario intente arrebatárselo. La “cinchada” —dos jinetes tirando del pato en sentidos opuestos— es uno de los momentos más espectaculares del juego. Wikipedia

Verlo en vivo, en un predio de campo abierto con caballos de verdad y gente del lugar mirando, es una experiencia completamente diferente a cualquier otro deporte que estamos acostumbrados.


Caballos chivilcoy
carreta chivilcoy

El choripán y la empanada: la gastronomía del fogón

Después del partido, lo inevitable.

El Centro Tradicionalista tenía parrilla encendida para la ocasión. Me pedí un choripán y una empanada frita. Los dos en su mejor versión: el chori un mix de cerdo y vaca bien sequito y la empanada frita con repulgue casero.

Comí parado, mirando los caballos. Pocas cosas más argentinas que esa.


Lo que me quedó pendiente

Chivilcoy tiene más de lo que pude ver en media jornada. La ciudad tiene museos, parques, y una vida cultural activa que merece una visita más larga. Por eso este post termina con una promesa: volver.

Quedan pendientes el recorrido completo del Camino de la Tradición con guía, una visita a la Laguna del Parque Municipal donde se puede pescar, y explorar más a fondo los alrededores rurales del partido.

Pero lo que vi alcanzó para entender por qué Chivilcoy es una de esas ciudades del interior bonaerense que uno no olvida.

Hasta la próxima!

Diego

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