Un día de pesca en Villanueva (invierno 2025)
Hoy quiero compartir una salida de pesca que hice en junio de 2025 en Villanueva, a orillas del Río Salado, uno de mis lugares favoritos, diría incluso que uno de mis lugares favoritos en el mundo.
Tiene todo lo que busco en una jornada de pesca: río, naturaleza, silencio, paisajes abiertos y la tranquilidad que solo se encuentra en algunos rincones de la provincia de Buenos Aires.
Villanueva es uno de esos lugares a los que siempre vuelvo. Voy varias veces al año, y prácticamente todas las visitas tienen el mismo objetivo: pescar en el río Salado.
Lo interesante es que la pesca cambia según la época del año. Durante todo el año es posible encontrar carpas —muchas veces de gran porte—, además de bagres, dientudos y mojarras.
En invierno comienza la temporada del pejerrey, mientras que en verano, con algo de suerte, también pueden aparecer algunas taruchas.
Pero más allá de la pesca, el lugar tiene algo especial. Hay una combinación de río, campo y silencio que hace que cada visita valga la pena.
Salida temprano desde San Fernando
Ese día salí muy temprano desde San Fernando, en el norte del Gran Buenos Aires.
Para quienes no lo conocen, San Fernando está a unos 25 kilómetros al norte de la Ciudad de Buenos Aires, por lo que cuando uno quiere ir a pescar a Villanueva conviene salir bien temprano para evitar el tránsito de la ciudad.
Mi organización para las salidas de pesca suele empezar la noche anterior.
Dejo todo preparado:
- equipos de pesca armados
- carnadas
- conservadora
- sillas
- mesa plegable
- ropa de abrigo
- mate y provisiones
De esa manera, cuando me levanto solo tengo que cargar todo en el auto y salir.
Ese día arranqué alrededor de las 5 de la mañana, todavía de noche.
Mientras manejaba iba tomando unos mates, algo que ya es casi un ritual en cada salida de pesca.
El viaje hacia Villanueva
Como regla general me gusta llegar al lugar de pesca alrededor de las 8 de la mañana.
Eso me da tiempo para:
- elegir bien el lugar
- preparar los equipos
- armar las cañas
- acomodar todo con tranquilidad
Lo ideal es empezar a pescar cerca de las 8:30 o 9:00.
Durante el viaje suelo hacer alguna parada sobre la Ruta 29, o directamente en Villanueva, para comprar carbón o alguna carnada adicional.
Generalmente llevo masa preparada desde casa, pero a veces también compro lombrices para variar un poco.
(Aquí podés agregar el mapa desde San Fernando hasta el camping Don Lorenzo)
Camping Don Lorenzo
Mi destino habitual en Villanueva es el Camping Don Lorenzo, uno de los lugares más conocidos para pescar en la zona.
Es un camping sencillo, pero muy bien ubicado sobre el río Salado y con muy buen acceso a los sectores de pesca. Como puntos importantes también destaco que tienen baños en buen estado y proveduría donde se pueden comprar bebidas, galletas y re-abastecerse de agua caliente.
Ese día, para mi sorpresa, había relativamente poca gente.




Algo que no siempre sucede, porque especialmente los fines de semana el lugar suele llenarse bastante. Por eso siempre recomiendo llegar temprano, como les comentaba antes.
Elegí un buen lugar cerca del río, armé las cañas y poco después ya estaba pescando.
La pesca del día
La jornada fue muy agradable.
El pique fue moderado, pero con algunas muy buenas capturas de carpas, que siempre son una pelea interesante.


La pesca de carpa en el río Salado tiene algo particular: nunca se sabe cuándo puede aparecer una de buen tamaño. A veces el pique es tranquilo y de repente una carpa grande empieza a sacar línea con fuerza.
Es uno de esos momentos que hacen que cada jornada de pesca tenga algo especial.
Entre pique y pique también aproveché para disfrutar del entorno.

El río corría tranquilo, el campo alrededor estaba silencioso y el único sonido constante era el viento moviendo los árboles.
Un almuerzo bien campero
Al mediodía llegó uno de los momentos clásicos de toda salida de pesca.
El almuerzo.
El camping cuenta con parrillas, así que aproveché para preparar unos chorizos.
No hay mucho misterio en esto:
unos buenos chorizos a la parrilla, pan fresco, empanadas y un poco de hambre después de varias horas de pesca.
Después del almuerzo vino algo que también forma parte de muchas jornadas de pesca: una siesta a la sombra.
Los árboles del camping son enormes y dan una sombra muy agradable, ideal para descansar un rato antes de volver al río.


Tarde de pesca y mates
Después de la siesta volví a las cañas.
La tarde siguió tranquila, con algunos piques más y varias horas disfrutando del río.
Más cerca de la merienda volvieron los mates, esta vez acompañados por una picada bien de campo, con salame y queso, algo simple pero perfecto para seguir disfrutando de la tarde junto al río.
Son esos momentos simples los que hacen que una jornada de pesca se vuelva memorable.

Regreso tranquilo
Cerca de las 17:00 empecé a levantar todo.
Guardé los equipos, acomodé las cosas en el auto y emprendí el regreso.
Después de un día entero al aire libre, el viaje de vuelta suele hacerse muy tranquilo.
Villanueva es uno de esos lugares que siempre deja ganas de volver.


Y como suelo decir muchas veces, en la pesca no todo pasa por la cantidad de capturas.
A veces lo más valioso es simplemente haber pasado un día entero junto al río, rodeado de naturaleza y tranquilidad.
